Tal y como se preveía, los peajes de acceso de la electricidad van a congelarse para el año 2015. Es decir, los denominados ATR van a mantenerse estables durante todo este año. Este dato es especialmente relevante dado que los peajes de electricidad han subido mucho en los últimos años. Sin embargo, 2015 es un año electoral y todas las medidas suman o restan en forma de votos en función de la dirección de las mismas. Aún y así, los peajes eléctricos son únicamente una parte de la totalidad de la factura eléctrica.

La administración, en los últimos años, ha tenido muy claro el patrón a establecer en el peso de cada elemento de la factura con la finalidad de poder acabar con el tan cuestionado déficit eléctrico. Esto consistía en aumentar considerablemente el término de potencia (también conocido como la parte fija de la factura) y realizar ayudas a la industria. En este sentido, destacar la posibilidad de exención del impuesto eléctrico para las industrias relacionadas con el sector siderúrgico y químico y, desde noviembre 2014, para cualquier empresa industrial que cumpla con unos determinados requisitos.

Pero para poder determinar cuál será el impacto final en el recibo de la luz para el consumidor tanto industrial como particular, es fundamental intentar prever qué pasará con la evolución del término de energía en lo que se denomina la parte variable de la tarifa de la luz. El entorno actual lo define una más que posible sobreoferta de producción de energía junto a una caída de la demanda de electricidad provocada en gran medida por las cada vez más necesarias políticas de eficiencia energética. Además, cabe añadir la cada vez más presente innovación tecnológica en los métodos de producción de las renovables y la caída del precio del petróleo a nivel mundial. ¿Es posible pues realizar una estimación sobre cuánto menor puede ser el coste de la electricidad? Hacer estimaciones a futuro es siempre arriesgado dado que hay múltiples factores que pueden afectar la cotización del precio de la energía. No obstante, dado el contexto explicado y viendo la cotización de los futuros, podemos prever una ligera bajada en el precio para 2015. Es importante también lo mencionado anteriormente que nos encontramos en pleno año electoral y que por lo tanto, al gobierno le interesa que los precios de la energía disminuyan o al menos se mantengan estables.

En lo que llevamos de enero, el precio del MWh se sitúa en 55 euros. Se trata de un precio históricamente muy alto, cercano al que llegó a alcanzar en diciembre 2013 (en ese momento el precio llegó a rondar los 60 euros MWh) que fueron los máximos de los últimos 12 meses y que provocaron una rápida y espectacular caída desde esos precios. Cabe añadir también que nos encontramos en los meses en los que tradicionalmente se produce una pronunciada caída en el mercado mayorista.

Por lo tanto, si apostamos por una caída en el precio de la energía dada la situación actual, ¿cómo podemos beneficiarnos de un potencial escenario bajista? Desde no hace mucho, las compañías comercializadoras de electricidad ofrecen la posibilidad de contratar una tarifa indexada. Esta tarifa consiste en que los consumidores pagan el coste de la energía en el mercado mayorista, más los peajes de acceso, más el margen de la comercializadora que suministra la energía. De esta forma, el consumidor puede beneficiarse de las caídas en el precio mayorista que de otra manera las comercializadoras no le trasladarían con a una tarifa fija. También es cierto que el consumidor queda expuesto a las subidas pero los datos históricos y las previsiones para 2015 indican que esta formula tiene buenas perspectivas.