Mañana 1 de julio empieza un periodo de tres meses (hasta el 1 de octubre) durante el cual los hogares acogidos al Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) que ya dispongan de contador “inteligente” pasarán a ser facturados según sus consumos eléctricos cada hora. El precio del kWh para cada hora queda fijado en función del precio mayorista de la energía. La curva de precios para cada día puede ser consultada el día anterior a partir de las 20:30 en la página web de Red Eléctrica Española (REE).

Nos beneficia este cambio?

Si bien es cierto que conocer con antelación la curva de precios es a priori positivo, el efecto que esto puede tener en la mayoría de hogares es pequeño. En un mercado totalmente intervenido y opaco como es el mercado eléctrico español, donde el coste mayorista energético (coste de producción) representa aproximadamente el 30% del coste total del término de energía, este ejercicio de transparencia, aun siendo positivo, queda muy lejos de ser significante para el consumidor medio.

La medida en cifras:

– Cuando un hogar paga 0.14€/kWh, eso es 14 céntimos de euro por cada kWh, el coste de la energía (mercado mayorista) ronda los 0.05€/kWh. Este valor que corresponde aproximadamente al 30% del precio total, es el valor que oscila cada hora determinando el precio final, el resto son pagos a REE (30%), a la distribuidora (30%) y a la comercializadora (10%).
– La horquilla de oscilación intra-diaria del precio de la energía los últimos meses ha sido de entre 2ct€ y 3ct€, tal como se puede apreciar en las curvas de precios disponibles en la web de REE.
– Dicho de otra manera, la curvas de precios son esencialmente planas. Suponiendo que todo el consumo mensual de un hogar medio de 3 personas (300kWh) pasara de horario de precio máximo a precio mínimo, obtendríamos en el mejor de los casos un ahorro de 9€.
– Dado que las franjas horarias con mayor diferencia de precios son variables (en muchas ocasiones los mínimos coinciden con la madrugada pero no siempre es así), será difícil hacer una rutina que nos permita aprovechar sistemáticamente los mejores precios. Se hace difícil pensar que las familias mirarán cada día la curva de precios para saber cuando poner la lavadora y así ahorrar 5ct€.
– Muy diferente es la discriminación horaria, donde la diferencia de precios entre periodos punta y valle sí es muy notable (debido a la diferencia de los costes regulados!). Y donde los horarios son siempre los mismos y permiten crear rutinas que generen ahorro de verdad. También para las tarifas con discriminación horaria habrá facturación por horas. De nuevo las diferencias de precio dentro de cada franja (punta o valle) son pequeñas. El ahorro está en este caso en la discriminación horaria (costes regulados) no en la variabilidad del precio de la energía. Para muestra un botón.

En resumen:

Lo bueno. La facturación por horas es en si una buena noticia que aporta más información y transparencia al sistema. También significa una mejora de servicio gracias a la lectura remota. Se acabaron los papeles para anotar la lectura en el ascensor o tener que llamar a la distribuidora para evitar lecturas estimadas.

Lo malo. Mientras el 75% del coste de la factura eléctrica sean costes regulados e impuestos muy difícilmente los usuarios conseguirán ahorros apreciables, por muchas vueltas que le den al reloj.