Revisando los datos de consumos energéticos de 2014 por sectores se observa que en términos absolutos, el sector servicios, y en particular la restauración, no ocupa ni de lejos los primeros puestos de grandes consumidores.

Sin embargo, está sería una lectura sesgada de los datos. Más allá de los consumos totales, si consideramos el consumo anual por m2 de superficie útil (kWh/m2), tendremos una idea más realista de hasta que punto los restaurantes son consumidores insaciables de energía.

No es fácil encontrar datos promedio sobre esta cuestión debido a la infinidad de instalaciones muy distintas incluidas en una misma categoría o sector. Pero para entender el impacto energético-económico que tiene una cocina en una explotación cualquiera basta con ver como se amontonan 100-150kW de potencia instalada en un espacio de 25m2. Dicho en otras palabras, las cocinas concentran muchos equipos de gran consumo en muy poco espacio. Si a esto se suma, la climatización del local, una zona de bar con cámaras frigoríficas e iluminación decorativa se tiene una actividad que puede consumir fácilmente más de 300kWh/m2 anuales, llegando en algunos casos a más de 600kWh/m2. Estás cifras están muy por encima de instalaciones del sector industrial con consumos absolutos mucho mayores.

Esta es la razón por la que en restauración el coste energético acostumbra a jugar un papel muy importante en la cuenta de resultados. Y esta es la razón por la que es indispensable conocer con exactitud como se esta consumiendo la energía en nuestro local y si este consumo está justificado por la actividad.

El primer paso para salir de la oscuridad es realizar una auditoría energética completa de las instalaciones, con especial atención a la cocina. Conocer en detalle cada uno de los equipos instalados y su patrón de funcionamiento nos permitirá calcular su consumo individualizado. Sólo así podremos identificar las oportunidades de ahorro. Generalmente la cocina genera 2/3 del consumo total del restaurante, mientras que la sala (incluyendo climatización) genera el 1/3 restante.

Proporción habitual de consumos en un restaurante.

Proporción habitual de consumos en un restaurante.

Si entramos en el detalle de consumos dentro de la cocina vemos en general que los consumos están repartidos bastante uniformemente. La mayor parte de los equipos tanto eléctricos como de gas son grandes consumidores.

Reparto real de consumos de un restaurante de Barcelona

Reparto real de consumos de un restaurante de Barcelona.

Este hecho hace que sea básica una auditoría detallada de los consumos que permita, junto al patrón de uso y a la información de antigüedad de los equipos, hacer un plan de mejora de eficiencia y de reducción de consumos eficaz.

Vale la pena contar con asesoramiento profesional a la hora de implementar las posibles mejoras identificadas en la auditoría. Este será el único camino para que el decálogo de buenas intenciones no quede en eso, buenas intenciones.

También hay que tener en cuenta que más allá de la reducción de consumos y costes, el sector servicios encuentra un consumidor cada vez más sensible con respecto a las actuaciones destinadas generar un consumo más responsable, ya sea a través de comida ecológica de calidad y proximidad como a través de reducir el impacto ambiental de su uso energético. Un buen plan de mejora de eficiencia energética no sólo reportará ahorros inmediatos, también dará visibilidad y credibilidad a nuestro compromiso con un desarrollo económico sostenible.

Para más información sobre como empezar a ahorrar en la cocina no dude en contactarnos.